La Educación Médica: es posible cambiarla

Dra. Rosa María Borrell Bentz
Asesora Regional en Recursos Humanos
Organización Panamericana de la Salud / Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS)
Washington DC

En los últimos años, hemos visto un fuerte movimiento de importantes facultades y escuelas de Medicina de varios países del continente americano, preocupadas por la salud de las personas que viven en zonas alejadas a los grandes centros urbanos, la escasez de médicos dedicados a la Atención Primaria de la Salud (APS), el desequilibrio de la oferta de plazas de formación de las especialidades médicas y la ausencia de políticas que promuevan la elección de especialidades relacionadas con la APS y particularmente, la ausencia de políticas de dotación y retención de estos médicos en los lugares más necesitados.

Importantes avances podemos encontrar en facultades y escuelas de Medicina de Estados Unidos, Canadá, Argentina, Brasil, Uruguay, Colombia, que reflexionan entre ellas e incorporan en esta dinámica a los Ministerios de Salud, las comunidades, las redes de servicios de salud y otros socios interesados, acerca del nuevo médico requerido y las distintas implicaciones tanto para la academia y los propios servicios. En este mismo tenor, existen también importantes avances en facultades y escuelas específicas de varios países como Chile, Ecuador, Nicaragua, y Guatemala, entre otros.

Algunas de las escuelas, particularmente, las 16 de Estados Unidos que forman parte de este movimiento, han optado por una nueva definición de la misión institucional, ligada a un compromiso social con la salud de las comunidades donde se encuentran ubicadas las escuelas y particularmente con el acceso a la atención de los más necesitados, es decir, de aquellos que no disponen de seguros de salud ni de personal calificado para su atención. Estas escuelas se han comprometido además, con reducir la escasez de médicos en lugares alejados, lo que es digno de elogio.

Dichas instituciones han asumido, un compromiso social con una población rural, urbana y sub-atendida, en un espacio geográfico donde existen distintos centros comunitarios de salud de cada estado. En ellas se cumple la formula de aprender mientras se brinda un servicio, desde los primeros años de la carrera, en compañía de mentores supervisores de esa práctica de aprendizaje en los servicios y por un tiempo continuado donde el alumno se identifica con dicha comunidad, genera afectos, realiza investigaciones y comprende los dimensiones que determinan la salud y la enfermedad. La experiencia clínica adquirida en estas localidades permite a los alumnos adquirir otros elementos culturales, sociales y clínicos muy distintos de los que podrían adquirir en un hospital de cualquier nivel y las evaluaciones muestran el nivel de satisfacción y compromisos de los alumnos.

El compromiso social pasa por otras decisiones importantes y novedosas en la estructura y contenido de los currículos, en los que se cambian las prioridades de la enseñanza en función de las necesidades de salud y de atención de las comunidades, incorporando además los determinantes sociales en la malla curricular. Se integran los conocimientos con otras modalidades de diseño curricular y también se reorganizan los departamentos académicos al nuevo modelo y a la visión que se tiene del futuro médico asociado a la APS.

Las grandes propuestas de cambio de este movimiento de escuelas norteamericanas están centradas en la atención primaria y la medicina familiar y la propuesta de educación médica del pregrado va acompañada, en la mayoría de los casos, de ofertas de residencias en medicina familiar, como un continuo de la práctica comunitaria, con la misma visión y el mismo compromiso.

Las escuelas y facultades latinoamericanas debaten y redefinen el perfil del médico que precisan los países hoy día. Las facultades públicas de Medicina de Argentina, conforman desde el año pasado el “Foro Argentino de Escuelas y Facultades públicas de Medicina”, y han definido en conjunto el nuevo perfil del médico requerido por el país, y avanzan en un dialogo conjunto con el Ministerio de Salud de la Nación y los ministerios de salud provinciales.

La Misión y el Perfil son elementos complementarios, en tanto la  primera define el compromiso de la facultad/escuela con la sociedad y el espacio geográfico-poblacional en el cual está inserta y el segundo está más acotado a la orientación general y específica de lo que se pretende generar en el médico egresado. El perfil toma en cuenta los valores y principios que los alumnos debieran profundizar a lo largo de su formación, la visión acerca de los problemas de salud -enfermedad y socio sanitarios del contexto local e internacional, así como los posibles perfiles ocupacionales o espacios de trabajo a los que podrán tener acceso en su vida profesional. En esencia, ambos elementos intentan romper con un enfoque tradicional biologista, que ha permanecido de manera hegemónica por más de un siglo y del cual existen evidencias y grandes debates continentales y mundiales sobre su ineficiencia.

Las modalidades educativas de “aprendizaje basado en problemas” (ABP) y el “aprendizaje basado en la comunidad” (ABC) parecieran ser las combinaciones necesarias para una mejor organización del aprendizaje, que permita avanzar en el nuevo enfoque que proponen las escuelas que han iniciado estos cambios. De lo que se trata es de transformaciones más profundas que las clásicas reorganizaciones curriculares de antaño, donde se incorporaba alguna asignatura relacionada con la Salud Pública, la Medicina Preventiva y Social o la Epidemiología.

A estas modalidades se le agrega la “inmersión” de los estudiantes en espacios comunitarios y centros de salud donde desarrollan su capacidad de integración de las ciencias básicas y clínicas, de resolución de problemas y pensamiento crítico, de aprendizaje contextualizado con esquemas inductivos y reconocimiento de patrones así como, de investigación y evaluación de las  necesidades de la población. Esta recapitulación del concepto y estrategia de la “inmersión” y particularmente del tiempo y de los momentos del trayecto curricular establecidos desde el inicio de la carrera, así como la responsabilidad académica de supervisión compartida, son tal vez los elementos más notables de este avance.

Los cambios que conllevan el desarrollo de este nuevo enfoque educativo deben estar necesariamente acordados con los socios que componen la red de servicios y la red comunitaria. No es posible avanzar aisladamente. Lo más importante es construir un consenso sobre los retos más importantes al interior de la comunidad educativa y al exterior, con las autoridades de salud tanto locales como nacionales.

Creemos que es posible cambiar la educación de los médicos. Una prueba de ello puede encontrarse en las experiencias concretas presentadas en este año en la reunión de Tulsa, Oklahoma: “Beyond Flexner: Social Mission of Medical Education; el “Dialogo Virtual sobre Educación Médica”, desarrollado a través del Observatorio de Recursos Humanos de OPS, donde se discutió “porqué orientar los currículos hacia la APS y las comunidades y cuáles elementos curriculares, modalidades y estrategias educativas habría que considerar” y la reunión técnica sobre Educación Médica hacia la APS y los libros de textos, celebrada en Buenos Aires.

El Proyecto de Recursos Humanos para la Salud, del Área de Servicios de Salud basados en la Atención Primaria de la Salud tiene como propósito, contribuir con el intercambio virtual y presencial entre las escuelas de Medicina del continente, para generar una reflexión constructiva que contribuya a avanzar en este cambio, generar conocimientos y compartir buenas prácticas. Nos hemos comprometido desde hace 4 años a fortalecer la formación de los propios formadores de médicos, con un curso virtual de 4 meses de duración, ofrecido a través del Campus Virtual de Salud Pública (CVSP). Además, ofrecemos difusión, a través de nuestros dos portales, de información disponible de múltiples fuentes, los resultados de los debates nacionales e internacionales y la recolocación de problemas, preguntas y dudas pendientes en este marco de trasformación.

Finalmente, las nuevas fuerzas que nos llevan a recolocar nuestro propósito de cooperación técnica en esta línea de la Educación Médica, están centradas en cuatro argumentos sustantivos: el imperativo moral que retoma un reposicionamiento de la responsabilidad social de las instituciones educativas; los nuevos conocimientos sobre los determinantes sociales de la salud; los cambios anticipados del rol del médico dentro de nuevas modalidades de organización de los servicios de salud y; los cambios en las tecnologías de la información y de la comunicación,  que vislumbran la posibilidad de un monitoreo continuo de condiciones clínicas por parte de los equipos de salud.

Todo lo anterior abre retos emergentes, nuevas preguntas, posicionamientos que exigen ejercicios creativos y sistemáticos para darle respuesta.

Avancemos con firmeza y valentía en este nuevo camino!
Última actualización: Sábado, 9 Noviembre 2013 - 8:00am